Usos

Los liposomas se utilizan básicamente para transportar principios activos de la forma más selectiva posible en un intento de aumentar su eficacia y disminuir los efectos no deseados de los mismos (toxicidad). En otros casos los liposomas se utilizan para prolongar la acción, mejorar la absorción, cambiar la vía de administración o, simplemente, para estabilizar el principio activo.

También se han utilizado para la transferencia de genes y en distintas aplicaciones diagnósticas e industriales. Su tamaño y características fisicoquímicas hacen que estas estructuras circulen, penetren y difundan en los tejidos liberando el producto encapsulado de forma distinta a la del producto libre y a la de otras formulaciones galénicas.

Especificidad

Las características y propiedades de las diferentes formulaciones liposomales vienen determinadas por la técnica de preparación, composición lipídica, carga, principio activo, etc. Todas estas variables tienen una influencia importante en el comportamiento final del principio activo liposomado.


Diferentes estrategias para mejorar la especificidad y tipo de interacción del liposoma.

El tamaño y también las interacciones moleculares entre célula y liposoma deberán ser consideradas para así alcanzar el objetivo de la forma más eficaz posible. Por ejemplo, se han alcanzado objetivos ultra-específicos anclando anticuerpos monoclonales a la superficie de los liposomas. 

Interacción de membrana

Los liposomas pueden interaccionar con las células de diferentes formas: fusión, adsorción, endocitosis y fagocitosis. Dependiendo del liposoma y del tipo celular se producirá una u otra interacción. Se ha demostrado que las diferentes clases de interacción de los liposomas son altamente dependientes de la estructura liposomal y de la composición.

Diferentes tipos de interacción entre liposomas y células:

 


Diferentes formas de interacción entre liposomas y células.
Endocitosis.
Degradación en el lisosoma.
Adsorción.
Fusión.
Intercambio lipídico.